Conoce los grados de obesidad que existen según el IMC
Al igual que una misma enfermedasd puede manifestarse de diferentes formas en distintos pacientes, la obesidad también presenta diversas caras, pues no todos los casos de obesidad son iguales, y por tanto, no se pueden tratar de la misma manera.
Y aunque popularmente se habla de "tipos de obesidad", la forma correcta sería hablar de "grados de obesidad". Porque a diferencia de otras patologías, la obesidad se mide por la cantidad de grasa y exceso de peso que tiene el paciente. Por eso preferimos hablar de "grados" en lugar de "tipos".
Comprender los diferencias grados de obesidad qué existen y las consecuencias que traen sobre los pacientes, es esencial para su prevención, pero también para su tratamiento.
Así que comencemos por lo más básico:
¿Qué es la obesidad?
La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal, la cual puede ser perjudicial para la salud y aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades.
Conoce más en este post: ¿Qué es la obesidad? Síntomas, causas y tratamientos
Grados de obesidad: una visión general
Como mencionamos al inicio de este artículo, existen varios grados de obesidad, cada uno con características únicas que van desde la distribución de la grasa corporal hasta las causas subyacentes.
Grados de obesidad según el Índice de Masa Corporal (IMC)
El IMC es una medida que relaciona el peso y la talla de una persona. Según este índice, la obesidad se clasifica en grados:
Obesidad grado 1: Es el primer nivel de obesidad y se diagnostica cuando el IMC está entre 30 y 34.9. Aunque el riesgo para la salud es moderado, puede aumentar la posibilidad de enfermedades metabólicas si no se controla.
Obesidad grado 2: En este nivel, el IMC oscila entre 35 y 39.9, con un riesgo alto de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Requiere cambios en la alimentación y un enfoque médico especializado.
Obesidad grado 3 (obesidad mórbida): Se diagnostica cuando el IMC supera los 40 y conlleva complicaciones graves como apnea del sueño, problemas articulares y mayor riesgo de mortalidad. Puede requerir tratamiento médico, farmacológico o incluso cirugía bariátrica.

Tipos de obesidad según la edad y el sexo
Aunque la obesidad afecta a todos los pacientes de una manera similar, la obesidad no se diagnostica ni impacta de la misma manera ni niños ni en adultos, ni en hombres ni en mujeres.
Obesidad infantil: Se diagnostica con el índice de masa corporal (IMC) ajustado por edad y percentiles de crecimiento. En los niños, puede afectar el desarrollo óseo, aumentar la resistencia a la insulina y predisponer a enfermedades metabólicas desde una edad temprana.
Obesidad en la adolescencia: Se identifica mediante el IMC y la evaluación del desarrollo puberal. En esta etapa, el sobrepeso puede generar desequilibrios hormonales, problemas en el crecimiento y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez.
Obesidad y sobrepeso en hombres: Los hombres con obesidad suelen acumular grasa en el abdomen, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y apnea del sueño. Además, el sobrepeso puede afectar los niveles hormonales, disminuyendo la testosterona y reduciendo la fertilidad.
Obesidad y sobrepeso en mujeres: En las mujeres, el exceso de peso puede provocar alteraciones hormonales, afectando el ciclo menstrual y la fertilidad. También está asociado con un mayor riesgo de síndrome de ovario poliquístico, problemas en el embarazo y enfermedades como la osteoporosis en etapas posteriores de la vida.
Grados Obesidad: causas y diagnóstico
La obesidad, como mencionamos antes, se clasifica en grados según el Índice de Masa Corporal (IMC). Cada grado presenta características particulares en cuanto a causas, diagnóstico y tratamiento, pero por lo general, comparten muchas similitudes.
Causas
Desequilibrio energético: debido a la ingesta excesiva de calorías y un gasto calórico insuficiente.
Factores genéticos: la obesidad y la genética están relacionados, ya que puede crear una predisposición hereditaria a la acumulación de grasa.
Hábitos alimentarios: dieta alta en grasas saturadas y azúcares; consumo excesivo de alimentos industrializados y bebidas azucaradas.
Sedentarismo: falta de actividad física de forma regular.
Factores psicológicos: entre los cuales están el distrés, ansiedad, depresión.
Alteraciones hormonales: asociadas con desequilibrios en hormonas como la leptina y la grelina.
Medicamentos: ciertos fármacos pueden causar el aumento de peso corporal como efecto secundario.
Te podría interesar: Todo sobre el sobrepeso: qué es, causas, síntomas y factores de riesgo
Diagnóstico
Cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC): este cálculo se realiza mediante la siguiente fórmula: IMC = Peso (kg) / Altura² (m²).
Anamnesis: se evalúan hábitos alimentarios, nivel de actividad física, antecedentes familiares, consumo de medicamentos y posibles trastornos psicológicos.
Examen físico: se mide la circunferencia abdominal y se evalúa la distribución de la grasa corporal.
Otras pruebas complementarias: pueden incluir análisis de sangre para evaluar el perfil lipídico, glucosa, función tiroidea y otras hormonas.

Enfermedades asociadas a la obesidad
La obesidad está asociada con múltiples enfermedades crónicas. El exceso de grasa corporal altera el funcionamiento del organismo y puede desencadenar problemas metabólicos, cardiovasculares y musculoesqueléticos.
A continuación, algunas de las enfermedades más comunes relacionadas con la obesidad:
Diabetes tipo 2: El exceso de grasa dificulta la acción de la insulina, lo que eleva los niveles de glucosa en sangre y favorece la aparición de diabetes.
Hipertensión arterial: La acumulación de grasa contribuye a la rigidez de los vasos sanguíneos, aumentando la presión arterial y elevando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Apnea del sueño: La obesidad puede provocar obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño, causando pausas en la respiración y afectando la calidad del descanso.
Hígado graso no alcohólico: La acumulación de grasa en el hígado puede derivar en inflamación y daño hepático, aumentando el riesgo de cirrosis.
Aterosclerosis: El exceso de grasa contribuye a la acumulación de placas en las arterias, lo que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Cáncer: La obesidad está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, como el de mama, colon y endometrio, debido a alteraciones hormonales y procesos inflamatorios crónicos.
Dislipidemia: La obesidad puede alterar los niveles de colesterol y triglicéridos, incrementando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Síndrome metabólico: Es un conjunto de condiciones que incluyen resistencia a la insulina, hipertensión y niveles elevados de colesterol, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes.
Osteoartritis de cadera: El exceso de peso sobrecarga las articulaciones, especialmente las caderas y las rodillas, provocando dolor e inflamación.
Osteopenia y osteoporosis: Aunque se asocia con la falta de peso, la obesidad también puede afectar la densidad ósea, debilitando los huesos y aumentando el riesgo de fracturas.
Sarcopenia: La acumulación excesiva de grasa y la falta de actividad física pueden contribuir a la pérdida de masa muscular, debilitando el cuerpo y reduciendo la movilidad.
Acantosis nigricans: Es una afección en la piel caracterizada por manchas oscuras y engrosadas, que suele estar relacionada con la resistencia a la insulina.
Problemas respiratorios: El exceso de grasa en el abdomen y el pecho dificulta la expansión pulmonar, lo que puede generar dificultad para respirar y fatiga.
Úlceras y reflujo gástrico: La obesidad favorece la aparición de úlceras y el reflujo gastroesofágico, debido a la presión del exceso de grasa sobre el estómago.
Tratamientos para los diferentes grados de obesidad
Los tratamientos para la obesidad son similares en todos los grados. Aunque algunos tratamientos no están indicados para todos los grados de obesidad ni para todos los pacientes independiente de su grado de obesidad.
Medicamentos para la obesidad
Los medicamentos para la obesidad están diseñados para ayudar en la pérdida de peso, entre ellos los agonistas del GLP-1, conocidos por su efecto en la reducción del apetito y el control del vaciado gástrico. Existen una gran variedad de estos medicamentos. Aunque inicialmente fueron diseñados para el tratamiento para la diabetes tipo 2, como el caso de Ozempic; pronto demostraron su capacidad para adelgazar. Actualmente existen múltiples medicamentos para el tratmiento de la obesidad.
Mejorar el estilo de vida
El primer paso para tratar la obesidad es cambiar la alimentación y aumentar la actividad física. Sin importar el tratamiento que elijas, sin una mejora en los hábitos, el peso perdido puede recuperarse rápidamente.
Más allá de dietas estrictas o ejercicios intensos, lo importante es adoptar un estilo de vida sostenible, con una alimentación equilibrada y actividad física regular.
Terapia cognitivo conductual
El impacto psicológico del sobrepeso es significativo, y muchas personas enfrentan dificultades emocionales que complican su proceso de pérdida de peso. La terapia cognitivo conductual ayuda a modificar patrones de pensamiento y conducta relacionados con:
Relación obsesiva con la comida
Trastornos de la alimentación
El acompañamiento de un especialista puede hacer una gran diferencia en la adherencia a un tratamiento saludable.
Suplementos para bajar de peso
Algunos suplementos pueden ser útiles como apoyo en el proceso de pérdida de peso, especialmente cuando existen deficiencias nutricionales o alteraciones hormonales. Sin embargo, su uso debe estar respaldado por un profesional de la salud.
💡 NOTA: Antes de tomar cualquier suplemento, es necesario realizar una evaluación médica para determinar si realmente es necesario y cuál es el adecuado para cada persona.
Cirugía Bariátrica
La cirugía bariátrica consiste en realizar cambios en el sistema digestivo, con el fin de reducir la cantidad de alimentos que se pueden consumir, o limitar la absorción de nutrientes, siendo uno de los tratamientos más efectivos para la obesidad grado 3 o grado 4, debido a que ofrece mejores resultados en términos de pérdida de peso y mejora de la salud.
El paciente que desee optar por este tratamiento, requiere de una evaluación exhaustiva antes de la cirugía y un compromiso a largo plazo, con cambios significativos en su estilo de vida.
Entre los procedimientos más comunes están:
Bypass gástrico: se crea una pequeña bolsa en el estómago y se conecta directamente al intestino delgado, lo que reduce la cantidad de alimentos que se pueden consumir y la absorción de calorías.
Manga gástrica: consiste en extirpar una gran parte del estómago, para reducir su capacidad (esto ayuda a que el paciente se sienta lleno).
Banda gástrica ajustable: se coloca un anillo alrededor de la parte superior del estómago para crear una pequeña bolsa, lo que restringe el consumo de alimentos.
Importancia del seguimiento clínico
Independientemente del tratamiento elegido por el paciente, es fundamental recibir un seguimiento médico para garantizar del mismo el éxito a largo plazo. Incluye visitas regulares al médico, ajustes en la dieta y rutina de ejercicios, y apoyo psicológico para mantener los cambios en el estilo de vida.
¿Por qué es importante conocer los grados de obesidad?
Es fundamental conocer los diferentes grados de obesidad por varias razones:
Personalización de los tratamientos: cada tipo de obesidad tiene sus características particulares que requieren enfoques terapéuticos específicos. Al identificar el tipo de obesidad, es posible diseñar planes de tratamiento más efectivos y adaptados a las necesidades individuales de cada paciente.
Prevención de posibles complicaciones: identificar el tipo de obesidad es clave para tomar medidas preventivas ante posibles complicaciones que se pudiesen presentar.
Mejor comprensión de las causas: al comprender mejor las causas subyacentes de cada tipo de obesidad, estaremos mejor preparados para desarrollar estrategias de prevención de la obesidad más efectivas.
Seguimiento de la evolución: se hace más fácil poder evaluar la efectividad de las intervenciones y realizar ajustes si se requiere.

Recomendaciones generales para pacientes con obesidad
Busca apoyo de un equipo de especialistas (médico internista, nutriólogo, endocrinólogo, psicólogo, entrenador físico, entre otros).
Reduce el consumo de azúcares añadidos, grasas saturadas y trans, alimentos industrializados, harinas refinadas, refrescos, bebidas deportivas, golosinas…
Aumenta el consumo de frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables.
Controla las porciones que consumes, evita comer en exceso.
Come despacio y mastica bien. Haz ejercicio físico todos los días (puedes caminar, correr, nadar, andar en bicicleta, 1 hora al día).
Duerme al menos 8 horas al día. Evita la ingesta de tabaco y bebidas alcohólicas.
El tratamiento de la obesidad debe ser individualizado: cada persona es única y requiere un tratamiento adaptado a sus necesidades y circunstancias.
No existe una fórmula mágica o una solución rápida para la obesidad: el tratamiento de esta condición es un proceso a mediano y largo plazo, que requiere de mucha paciencia, compromiso y dedicación de parte del paciente (sobre todo a la hora de cambiar sus hábitos alimenticios y estilo de vida).
Preguntas frecuentes
¿Cómo se cataloga la obesidad?
De acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud) una persona con obesidad es aquella cuyo IMC es superior a 30 kg/m2.
¿Cuál es la diferencia entre el sobrepeso y la obesidad?
Sobrepeso: una persona tiene sobrepeso cuando su peso corporal es superior al normal para su altura y su IMC se ubica entre 25 y 29,9 kg/m².
Obesidad: es una condición más grave que el sobrepeso, caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede poner en peligro la salud. El IMC de la persona en este caso, es igual o superior a 30 kg/m².
Puedes ahondar más en este artículo: 4 diferencias entre el sobrepeso y la obesidad que no conocías
Baja de peso poco a poco y sin restricciones con Lonvital
No importa si tienes obesidad o el grado de obesidad en que te encuentres. En Lonvital te ayudamos a bajar de peso a tu ritmo con ayuda de múltiples especialistas en obesidad: doctores, psicoterapeutas, nutricionistas y entrenadores personales.
Obtén un plan personalizado y con ayuda de los medicamentos y suplementación; baja de peso con un tratamiento que no genera efecto rebota.
Todo 100% online.
Toma tu PRIMERA CONSULTA GRATIS con nosotros hoy y descubre cómo podemos ayudarte.
Busca por categoria
Nombre del articulo
Seguiente articulo