Obesidad grado 3: ¿Qué es la obesidad mórbida? Causas, síntomas y tratamiento
La obesidad mórbida u obesidad grado 3 es una condición médica grave que va más allá de la obesidad común y tiene profundas implicaciones para la salud y la calidad de vida. Esta condición no solo afecta la apariencia física de las personas, sino que también está relacionada con una serie de problemas de salud crónicos y potencialmente mortales.
El nivel de repercusión que ha tenido en el mundo está subestimado, pero en los últimos años se le ha dado la atención que requiere. Es por ello que a lo largo de este artículo, exploraremos en detalle qué es la obesidad mórbida, sus causas, síntomas, factores de riesgo, tratamientos disponibles, y cómo se diferencia de la obesidad común.
¿Qué es la obesidad mórbida (obesidad grado 3)?
La obesidad mórbida, también conocida como obesidad extrema o grado 3, es una forma severa de obesidad donde el índice de masa corporal (IMC) es de 40 o más, o cuando una persona tiene un IMC de 35 o más y sufre de enfermedades graves relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 o la hipertensión.
Este nivel de obesidad implica un exceso de grasa corporal tan significativo que interfiere con la función normal del cuerpo, aumentando de manera considerable el riesgo de enfermedades graves y la muerte prematura.
Y es que a diferencia de la obesidad común, que se clasifica con un IMC de 30 a 34.9, la obesidad mórbida representa un riesgo mucho mayor para la salud, ya que en casos extremos puede reducir la movilidad de manera parcial o total.
Las personas con obesidad mórbida enfrentan una disminución en la esperanza de vida y una calidad de vida significativamente reducida debido a las limitaciones físicas y las complicaciones médicas asociadas.
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Enfermedades más comunes causadas por la obesidad mórbida
De los tres grados de obesidad, la obesidad mórbida es la que está más propensa a producir enfermedades y disminuir la calidad de vida de los pacientes. Además, puede agravar problemas de salud preexistentes, dificultando su tratamiento y reduciendo la esperanza de vida.
A continuación, las enfermedades más comunes relacionadas con la obesidad mórbida:
Diabetes tipo 2: La obesidad mórbida genera una mayor resistencia a la insulina, lo que obliga al páncreas a producir más cantidad de esta hormona hasta que ya no es suficiente. Esto provoca un aumento descontrolado de los niveles de glucosa en sangre, favoreciendo el desarrollo y la progresión de la diabetes tipo 2.
Hipertensión arterial: El exceso de grasa corporal provoca inflamación crónica y aumenta la resistencia vascular, lo que hace que el corazón tenga que esforzarse más para bombear sangre, elevando la presión arterial y el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
Aterosclerosis: Las personas con obesidad mórbida tienen niveles más altos de colesterol LDL (malo) y triglicéridos, lo que contribuye a la acumulación de placas de grasa en las arterias. Esto estrecha los vasos sanguíneos y dificulta la circulación, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Apnea del sueño: La acumulación de grasa en el cuello y las vías respiratorias obstruye el paso del aire, lo que provoca pausas en la respiración durante el sueño. Esta condición aumenta el riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas y fatiga diurna extrema.
Hígado graso no alcohólico: En la obesidad mórbida, el hígado almacena más grasa de lo normal, lo que puede provocar inflamación (esteatohepatitis) y progresar a fibrosis o cirrosis, comprometiendo su función.
Osteoartritis: El sobrepeso extremo genera una presión excesiva sobre las articulaciones, en especial las rodillas y las caderas, lo que acelera el desgaste del cartílago y provoca dolor crónico y reducción de la movilidad.
Síndrome metabólico: La obesidad mórbida aumenta la acumulación de grasa visceral, lo que desencadena un conjunto de factores de riesgo, como hipertensión, niveles altos de glucosa y colesterol, que elevan significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes.
Cáncer: Estudios han demostrado que la obesidad mórbida aumenta la inflamación sistémica y altera los niveles hormonales, lo que puede favorecer el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el de mama, colon, hígado y endometrio.
Insuficiencia cardíaca: El corazón de una persona con obesidad mórbida tiene que trabajar mucho más para bombear sangre, lo que puede debilitar el músculo cardíaco con el tiempo y llevar a insuficiencia cardíaca congestiva.
Trastornos hormonales: la obesidad mórbida en mujeres puede provocar síndrome de ovario poliquístico (SOP) y afectar la fertilidad. Y este tipo de obesidad en hombres, la acumulación de grasa disminuye la producción de testosterona, lo que puede generar disfunción eréctil y reducción de la masa muscular.
Reflujo gastroesofágico: El exceso de grasa abdominal aumenta la presión sobre el estómago, lo que facilita el paso del ácido gástrico hacia el esófago, causando acidez crónica y aumentando el riesgo de esofagitis.
Depresión y ansiedad: Las personas con obesidad mórbida tienen mayores niveles de inflamación sistémica y alteraciones en neurotransmisores como la serotonina, lo que puede contribuir al desarrollo de trastornos del estado de ánimo. Además, el estigma social y la baja autoestima agravan los problemas emocionales.
Causas de la obesidad mórbida (grado 3)
Las causas de la obesidad extrema son complejas y multifactoriales. Y es que esta condición incluye una combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos y metabólicos y en algunos casos hasta sociales.
Genética: la obesidad mórbida los estudios han demostrado que la genética puede influir en la cantidad de grasa que almacena el cuerpo y cómo se distribuye. Algunas personas pueden estar predispuestas a ganar peso debido a sus genes, lo que hace que sea más difícil para ellos perder peso o mantener un peso saludable.
Factores ambientales: el entorno en el que vive una persona juega un papel crucial. El fácil acceso a alimentos hipercalóricos y altamente procesados, la falta de actividad física, y los estilos de vida sedentarios son factores que contribuyen al desarrollo de la obesidad mórbida.
Factores psicológicos: las emociones y el estrés pueden desencadenar conductas alimentarias poco saludables. Comer en exceso como respuesta al estrés, la tristeza, o el aburrimiento puede llevar a un aumento significativo de peso.
Metabolismo: algunas personas tienen un metabolismo más lento que hace que quemen menos calorías en reposo, lo que puede contribuir al aumento de peso.
Condiciones médicas: algunas enfermedades, como el síndrome de ovario poliquístico, el hipotiroidismo, y ciertos trastornos hormonales, pueden contribuir a la obesidad mórbida. Además, algunos medicamentos, como los antidepresivos y los esteroides, también pueden causar aumento de peso.

Síntomas de la obesidad mórbida
Los síntomas de la obesidad grado 3 son variados y pueden afectar casi todos los sistemas del cuerpo por lo que un solo síntoma no indica esta condición, por lo que se deben considerar todos estos aspectos:
Fatiga extrema: las personas con obesidad mórbida a menudo experimentan fatiga debido al esfuerzo adicional que requiere su cuerpo para realizar actividades diarias simples.
Dificultad para respirar: la acumulación excesiva de grasa alrededor del pecho y el abdomen puede dificultar la respiración, especialmente durante el sueño, lo que puede llevar a condiciones como la apnea del sueño.
Dolor en las articulaciones: el peso adicional ejerce una presión significativa sobre las articulaciones, especialmente en las rodillas, caderas y espalda, lo que puede causar dolor crónico y limitar la movilidad.
Problemas cardiovasculares: la obesidad mórbida está fuertemente asociada con enfermedades cardíacas, hipertensión y altos niveles de colesterol, lo que aumenta el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Problemas digestivos: la obesidad mórbida puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y el hígado graso no alcohólico.
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Factores de riesgo
Los factores de riesgo que contribuyen a la obesidad mórbida son similares a los de la obesidad común, pero tienen un impacto mucho mayor debido a la severidad de la condición. Entre los factores de riesgo más destacados se encuentran:
Historia familiar: las personas con antecedentes familiares de obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad mórbida.
Dieta alta en calorías: una dieta rica en alimentos procesados, azúcares añadidos y grasas saturadas contribuye al aumento de peso y al desarrollo de la obesidad mórbida.
Estilo de vida sedentario: la falta de actividad física regular es un factor clave en el desarrollo de la obesidad. Un estilo de vida sedentario conduce a un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto energético.
Condiciones psicológicas: trastornos como la depresión, la ansiedad y el trastorno por atracón pueden aumentar el riesgo de obesidad mórbida debido a la relación entre la salud mental y los hábitos alimenticios.
Edad: aunque la obesidad mórbida puede desarrollarse a cualquier edad, el riesgo aumenta con la edad, ya que el metabolismo tiende a desacelerarse y la actividad física puede disminuir.
Factores socioeconómicos: las personas con menos acceso a recursos educativos, de salud y opciones de alimentos saludables tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad mórbida.
Tratamientos para la obesidad mórbida
El tratamiento de la obesidad mórbida es complejo y generalmente requiere un enfoque multidisciplinario que involucra cambios en el estilo de vida, tratamiento médico y, en algunos casos, intervención quirúrgica.
Cambios en la alimentación
Adoptar una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, proteínas magras, grasas saludables y granos enteros, es fundamental para perder peso. Lo ideal sería buscar la guía de un dietista o nutricionista para crear un plan de alimentación adecuado enfocado al paciente que busca comenzar con su pérdida de peso.
Aumento de la actividad física
El ejercicio regular es esencial para quemar calorías y mejorar la salud general. Las personas con obesidad mórbida deben comenzar con ejercicios de bajo impacto y aumentar gradualmente la intensidad bajo la supervisión de un profesional de la salud.
Terapia conductual
La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ayudar a las personas a cambiar sus patrones de pensamiento y comportamiento relacionados con la alimentación y la actividad física, ya que este estilo de terapia ha demostrado que puede ser útil para abordar problemas como el trastorno por atracón.
Medicamentos para la obesidad
Los medicamentos para al obesidad también son una alternativa para la obesidad mórbida. Entre las opciones disponibles, los agonistas del GLP-1 han demostrado ser una alternativa efectiva para la pérdida de peso en personas con obesidad severa.
Los medicamentos GLP-1 actúan imitando la acción de la hormona incretina, lo que ayuda a regular el apetito y el metabolismo de la glucosa. Su mecanismo de acción incluye:
Reducción del apetito, ayudando a controlar la ingesta calórica.
Retraso en el vaciamiento gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad.
Mejor control de la glucosa en sangre, beneficiando a quienes tienen resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.
Estos medicamentos han sido aprobados en diferentes dosis para el manejo de la obesidad y han mostrado resultados significativos en la reducción de peso cuando se combinan con un plan de alimentación adecuado. Sin embargo, su uso debe ser supervisado por un especialista, ya que no son adecuados para todas las personas y pueden tener efectos secundarios.
Cirugía bariátrica
Para las personas con obesidad mórbida que no han logrado perder peso con otros métodos, la cirugía bariátrica puede ser una opción. Los procedimientos como el bypass gástrico, la manga gástrica y el ajuste de banda gástrica han demostrado ser efectivos para lograr una pérdida de peso significativa y mejorar las condiciones de salud relacionadas con la obesidad.

Prevención de la obesidad mórbida
La prevención para esta condición requiere un enfoque proactivo centrado en mantener un peso saludable a lo largo de la vida. Algunas estrategias de prevención que podemos recomenzar son:
Educación nutricional: aprender sobre la importancia de una alimentación equilibrada y cómo tomar decisiones alimenticias saludables es esencial para prevenir la obesidad.
Fomento de la actividad física: incorporar el ejercicio regular desde una edad temprana y continuar siendo físicamente activo a lo largo de la vida ayuda a mantener un peso saludable.
Gestión del estrés: aprender a manejar el estrés de manera efectiva puede prevenir el desarrollo de hábitos alimentarios poco saludables.
Apoyo psicológico: buscar ayuda psicológica cuando sea necesario para abordar trastornos alimentarios o problemas emocionales que puedan conducir al aumento de peso.

Pruebas médicas para detectar la obesidad mórbida
El diagnóstico de la obesidad mórbida generalmente comienza con la medición del IMC. Sin embargo, también se pueden realizar otras pruebas para evaluar la salud general y detectar complicaciones asociadas con la obesidad, tales como:
Análisis de sangre: para medir los niveles de colesterol, glucosa y otros marcadores que pueden indicar riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad.
Pruebas de función hepática: para detectar la presencia de hígado graso no alcohólico.
Estudios del sueño: para diagnosticar problemas como la apnea del sueño.
Ecocardiograma: para evaluar la salud del corazón y detectar problemas cardiovasculares.
¿A qué especialista acudir?
El manejo de la obesidad mórbida requiere la intervención de varios profesionales de la salud. Los especialistas a los que se debe acudir incluyen:
Médico de atención primaria: es el primer punto de contacto y puede coordinar la atención con otros especialistas.
Endocrinólogo: especializado en trastornos hormonales que pueden estar contribuyendo a la obesidad mórbida, como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing. El endocrinólogo puede realizar pruebas para evaluar la función hormonal y recomendar tratamientos específicos.
Nutricionista o dietista: estos profesionales son fundamentales para ayudar a desarrollar un plan de alimentación personalizado que promueva la pérdida de peso y garantice una nutrición adecuada.
Psicólogo o psiquiatra: dado que la obesidad mórbida a menudo está relacionada con problemas psicológicos, un psicólogo o psiquiatra puede ayudar a tratar trastornos alimentarios, depresión, ansiedad y otros problemas emocionales que pueden contribuir al aumento de peso.
Fisioterapeuta: para personas que experimentan limitaciones físicas debido a su peso, un fisioterapeuta puede ayudar a diseñar un programa de ejercicios seguro y efectivo.
Diferencias entre la obesidad mórbida y la obesidad común
Aunque tanto la obesidad mórbida como la obesidad común se caracterizan por un exceso de grasa corporal, existen diferencias clave entre ambas condiciones que afectan tanto su definición como su impacto en la salud.
El índice de Masa Corporal (IMC)
La obesidad común se define por un IMC de 30 a 34.9, mientras que la obesidad mórbida se diagnostica con un IMC de 40 o más, o con un IMC de 35 a 39.9 si existen comorbilidades significativas.

Impacto en la salud
La obesidad mórbida está asociada con un riesgo mucho mayor de desarrollar enfermedades graves como diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, hipertensión, apnea del sueño y ciertos tipos de cáncer. Las complicaciones médicas son más severas y pueden ser potencialmente mortales en comparación con la obesidad común.
Las limitaciones físicas
Las personas con obesidad mórbida suelen experimentar una mayor discapacidad física, como dificultad para caminar, subir escaleras, o realizar actividades cotidianas. Estas limitaciones son menos comunes en personas con obesidad común.
El tratamiento
Aunque ambos tipos de obesidad requieren cambios en el estilo de vida, la obesidad mórbida a menudo necesita un enfoque más intensivo, que puede incluir la cirugía bariátrica, mientras que la obesidad común puede manejarse con dieta, ejercicio y cambios conductuales.
Calidad de vida
La calidad de vida de las personas con obesidad mórbida tiende a ser significativamente más baja debido a las limitaciones físicas, las enfermedades asociadas y el estigma social. Esto puede llevar a problemas emocionales como depresión y ansiedad.
La tasa de mortalidad
La obesidad mórbida está asociada con una reducción más drástica de la esperanza de vida en comparación con la obesidad común. Las personas con obesidad mórbida tienen un riesgo mucho mayor de muerte prematura debido a enfermedades relacionadas con la obesidad.
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