Obesidad infantil

La obesidad adolescente se ha cuadruplicado en el mundo desde 1990

La OMS documenta que la obesidad adolescente se ha cuadruplicado desde 1990. En España, ALADINO (AESAN) confirma la tendencia y señala los grupos más afectados.

Grupo diverso de adolescentes jugando al fútbol en un parque al atardecer, con risas y movimiento natural.

La obesidad en adolescentes se ha cuadruplicado en el mundo entre 1990 y 2022, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, los estudios ALADINO de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) dibujan la misma tendencia en menores y son la foto de referencia del problema. Detectarlo a tiempo y tratarlo sin culpabilizar al adolescente marca una diferencia grande en su salud de adulto.

Por qué ha crecido la obesidad adolescente

Los datos que maneja la OMS son claros: en 1990, alrededor de 1 de cada 8 personas en el mundo vivía con obesidad. En 2022, la cifra en adolescentes se había multiplicado por cuatro. Este ritmo no se explica por la genética, que cambia despacio, sino por cambios en cómo vivimos, comemos y nos movemos.

En España, los estudios ALADINO, publicados en los Anales de Pediatría, han seguido la evolución del peso en escolares y confirman una tendencia parecida. Otras investigaciones españolas, recogidas en Nutrición Hospitalaria y en los Anales de Pediatría, añaden dos claves. Las probabilidades de tener exceso de peso no se reparten por igual: pesan más el nivel socioeconómico de la familia y el sexo, con cifras más altas en chicos y en hogares con más dificultades. Son estudios observacionales, así que hablan de asociación, no de causa directa.

El marco que guía las políticas públicas en España es la Estrategia NAOS, impulsada por la AESAN. Su objetivo es crear entornos que faciliten comer mejor y moverse más, en casa, en el colegio y en los municipios.

Las causas que más pesan en esta etapa

No hay una sola causa. Lo habitual es que se acumulen varias:

  • Alimentación: alta presencia de ultraprocesados, bollería, snacks y bebidas azucaradas. Escasa presencia de fruta, verdura, legumbres y pescado.
  • Poco movimiento: varias horas al día frente a pantallas, menos horas de educación física y menos juego activo en la calle.
  • Sueño irregular: dormir poco o tener horarios muy cambiantes altera las hormonas que regulan el hambre y la saciedad.
  • Bienestar emocional: el estrés, la ansiedad o el acoso escolar pueden llevar a comer por impulso o a aislarse y moverse menos.
  • Entorno familiar: en casa, los hábitos compartidos pesan más que las recomendaciones sueltas.
  • Genética: existe una predisposición hereditaria, pero suele necesitar un ambiente obesogénico (un entorno que empuja a comer más y moverse menos) para terminar de expresarse.
  • Factores sociales y económicos: según las investigaciones citadas, el nivel económico de la familia y el sexo influyen en cómo se reparte el problema.

Cómo se diagnostica la obesidad en adolescentes

En la consulta, la herramienta principal es el IMC (Índice de Masa Corporal, una cifra que relaciona tu peso con tu altura). Pero una sola cifra no basta. El pediatra de Atención Primaria la sitúa en unas gráficas de crecimiento según edad y sexo y valora si la tendencia es estable, sube o baja.

El diagnóstico se completa con una historia clínica detallada: alimentación habitual, horas de sueño, tiempo de pantallas, actividad física, bienestar emocional y antecedentes familiares. A veces se añaden análisis de sangre para ver cómo están la glucosa, la insulina y el hígado, sobre todo si hay señales de resistencia a la insulina (cuando las células del cuerpo responden peor a la insulina y el páncreas tiene que producir más) o de hígado graso. También se puede pedir un perfil lipídico (colesterol y triglicéridos) y, si hay sospecha, un estudio del sueño.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recoge en su guía esta visión completa: no mirar solo la báscula, sino la salud global del adolescente, con apoyo del equipo de Atención Primaria y, si hace falta, de especialistas.

Enfermedades que se asocian si el problema dura

Tener exceso de peso durante años en la adolescencia aumenta mucho el riesgo de problemas que antes se veían casi solo en adultos:

  • Resistencia a la insulina y, con los años, diabetes tipo 2.
  • Hipertensión arterial y colesterol elevado desde edades tempranas.
  • Hígado graso (esteatosis hepática), que puede avanzar a un daño hepático más serio si no se trata.
  • Apnea del sueño (pausas al respirar al dormir), con peor descanso y peor rendimiento escolar.
  • Dolor articular, sobre todo en rodillas y caderas, por el exceso de carga.
  • Problemas de piel, como estrías o rozaduras en pliegues.
  • Ansiedad, baja autoestima y aislamiento, que pueden cronificarse y afectar a las relaciones y a los estudios.

Tratamiento: el equipo y los pasos

El tratamiento lo coordina el equipo de Atención Primaria y, si hace falta, se amplía con Endocrinología, Nutrición, Psicología clínica y, en casos muy puntuales, Cirugía. La Estrategia NAOS y la guía de la AEP comparten varias recomendaciones prácticas que han mostrado funcionar mejor que las soluciones rápidas.

El objetivo nunca es bajar rápido, sino construir una relación sana con la comida y con el movimiento. Las dietas muy restrictivas suelen tener efecto rebote y afectar al ánimo. Lo que mejor funciona es plantearlo como un plan a medio plazo que cambie cómo se come, cómo se descansa y cómo se mueve la familia entera.

En la parte de alimentación, lo que mejor funciona es sumar más alimentos buenos que quitar alimentos malos. Verdura, fruta, legumbres, aceite de oliva, pescado y agua a diario. Menos ultraprocesados, bollería y bebidas azucaradas. Cocinar en casa y comer en familia cuenta mucho, aunque sea una sola vez al día.

Sobre el movimiento, cualquier actividad que se haga a gusto suma: caminar a buen ritmo, bailar, nadar, montar en bici, jugar al aire libre o practicar deporte en equipo. Lo importante es empezar y mantenerlo, no la intensidad. Las recomendaciones generales piden actividad moderada a diario, repartida en paseos, juegos o desplazamientos activos.

El sueño también pesa: horarios regulares, evitar pantallas a partir de cierta hora y mantener el dormitorio como lugar de descanso.

La terapia psicológica ayuda a trabajar la imagen corporal, el estrés, los atracones o el acoso. No es solo "para la cabeza": es parte del tratamiento.

El tratamiento farmacológico solo lo indica, lo pauta y lo sigue un médico. Se reserva a adolescentes en los que el equipo clínico ve un beneficio claro frente a los riesgos. Nunca se debe comprar por cuenta propia ni compartir medicación.

La cirugía bariátrica (operaciones para reducir la capacidad del estómago o cambiar el recorrido de los alimentos) se reserva a casos muy concretos: obesidad grave, complicaciones serias y fracaso de todo lo anterior. Requiere una evaluación médica y psicológica completa y un seguimiento de por vida.

Qué puede hacer la familia cada día

  • Tener fruta cortada y agua a la vista. Dejar los snacks dulces o salados fuera del alcance fácil.
  • Cocinar al menos una comida al día en familia, sin pantallas en la mesa.
  • Sustituir las bebidas azucaradas por agua sola o con rodajas de fruta. El agua con gas también vale si no le gusta el agua del grifo.
  • Poner límites razonables al tiempo de pantallas, sobre todo después de cenar.
  • Acompañarle en el movimiento: paseos, excursiones, bici, deporte suave los fines de semana. No hace falta que sea intenso, hace falta que sea regular.
  • Hablar del cuerpo con respeto. Evitar las bromas sobre el peso, en casa y fuera. Poner el foco en "lo que sumamos", no en "lo que está mal".

Cuándo pedir ayuda profesional

  • Subida de peso rápida en pocos meses, sin causa clara.
  • Antojos muy intensos, atracones o comer a escondidas.
  • Señales de tristeza, aislamiento, acoso escolar o autolesiones.
  • Dolor en rodillas, caderas o zona lumbar que limita el movimiento.
  • Ronquidos fuertes, pausas al respirar por la noche o mucho sueño durante el día.
  • Antecedentes familiares de diabetes tipo 2, hipertensión o hígado graso.
  • Intentos previos por su cuenta que no han funcionado.

En cualquiera de estos casos, lo razonable es pedir cita con el pediatra del centro de salud. Desde ahí se valora y, si hace falta, se activa al equipo necesario.

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Preguntas frecuentes

¿A partir de qué IMC se considera obesidad en un adolescente?

No hay una cifra única: el IMC (Índice de Masa Corporal, una cifra que relaciona tu peso con tu altura) se interpreta en gráficas de crecimiento según edad y sexo. Tu pediatra de Atención Primaria es quien debe situar a tu hijo o hija.

¿Las dietas restrictivas funcionan en adolescentes?

Suelen tener efecto rebote y afectar al ánimo. Lo que mejor funciona es un plan estable con apoyo familiar y profesional, más movimiento diario y buenos hábitos de sueño.

¿Cuándo se valora un tratamiento farmacológico?

Solo lo indica y lo sigue un médico, cuando el equipo clínico ve un beneficio claro frente a los riesgos. Nunca se debe comprar por cuenta propia ni compartir medicación.

¿Cuándo se plantea la cirugía bariátrica?

En casos muy concretos: obesidad grave, complicaciones serias y fracaso de todo lo anterior. Requiere evaluación médica y psicológica completa y seguimiento de por vida.

¿Por dónde empiezo si me preocupa el peso de mi hijo?

Pide cita con el pediatra de tu centro de salud. Desde ahí se valora la situación y, si hace falta, se activa al equipo necesario.

Fuentes

  1. Obesity and overweight — OMS, 2026
  2. Differences in the temporal trends of childhood overweight and obesity in Spain in the 2011-2019 period by sex, age and socioeconomic level: results of the ALADINO study. — Anales de pediatria, 2024 · PMID: 38538511
  3. [Childhood obesity in Spain and associated factors]. — Nutricion hospitalaria, 2021 · PMID: 34323095
  4. Socioeconomic and gender inequalities in childhood obesity in Spain. — Anales de pediatria, 2023 · PMID: 37517879
  5. Weight status in the 6 to 9 year-old school population in Spain: Results of the ALADINO 2015 study. — Anales de pediatria, 2021 · PMID: 34090633

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