Obesidad

Insuficiencia renal: los 5 estadios que el paciente debe reconocer

La insuficiencia renal se mide en 5 estadios con el filtrado glomerular. Aquí verás los valores clave, los tratamientos que frenan su avance y cuándo ir a urgencias.

Profesional sanitario atendiendo a una persona paciente en una consulta médica iluminada con luz natural

La insuficiencia renal no siempre avisa con síntomas claros. Cuando aparecen las primeras molestias, el riñón puede llevar años perdiendo capacidad de filtrado. Por eso, conocer los cinco estadios y los valores que importan marca la diferencia entre detectarlo pronto o descubrirlo ya avanzada.

Qué hacen los riñones y por qué importa cuidarlos

Los riñones son dos órganos pequeños, del tamaño de un puño, que filtran toda la sangre del cuerpo muchas veces al día. De esa filtración sale la orina, con la que se eliminan desechos y se regula el agua, la sal y los minerales que el cuerpo necesita.

Los riñones también fabrican hormonas. Una de ellas ayuda a controlar la presión arterial. Otra estimula la médula ósea para producir glóbulos rojos, las células que llevan oxígeno por la sangre. También participan en activar la vitamina D, clave para los huesos.

Cuando los riñones fallan, todas esas tareas se desajustan. Se retienen líquidos, sube la tensión, baja la hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) y los huesos se vuelven más frágiles. De ahí la importancia de cuidarlos antes de que aparezcan los síntomas.

Los 5 estadios de la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) se divide en cinco grados según el ritmo con el que el riñón filtra. Ese ritmo se llama filtrado glomerular estimado, o TFGe. Se calcula a partir de la creatinina en sangre, un desecho que produce el músculo y que el riñón debería eliminar.

Las guías clínicas usan estos rangos:

  • Estadio 1: TFGe por encima de 90. El riñón filtra de forma normal, pero hay alguna señal de daño, como proteína en la orina.
  • Estadio 2: TFGe entre 60 y 89. Filtración casi normal con daño leve.
  • Estadio 3a: TFGe entre 45 y 59. Daño moderado. Aquí suelen empezar a verse alteraciones en los análisis.
  • Estadio 3b: TFGe entre 30 y 44. Daño moderado-avanzado.
  • Estadio 4: TFGe entre 15 y 29. Daño grave. El equipo médico empieza a preparar el plan de cuidado renal.
  • Estadio 5: TFGe por debajo de 15. Fallo renal. Sin diálisis o trasplante, la sangre no se puede limpiar.

Una persona joven y sana suele tener una TFGe por encima de 90. Con la edad baja algo, pero caer por debajo de 60 sin causa clara siempre merece una revisión.

Otra cifra clave es la albuminuria, que mide si se pierde proteína por la orina. Aunque la TFGe esté bien, una albuminuria alta indica daño renal. Por eso el médico suele pedir ambos análisis.

Causas y factores de riesgo

Las dos causas más frecuentes de enfermedad renal crónica son la diabetes y la tensión arterial alta, según las principales guías clínicas.

Otras causas importantes:

  • Glomerulonefritis, una inflamación de las unidades de filtrado del riñón. Puede aparecer sola o ligada a enfermedades autoinmunes, en las que el sistema de defensa ataca al propio cuerpo.
  • Poliquistosis renal, una enfermedad hereditaria en la que el riñón se llena de quistes.
  • Obstrucciones repetidas del tracto urinario, como cálculos o próstata grande.
  • Uso crónico de ciertos medicamentos, sobre todo antiinflamatorios como ibuprofeno o naproxeno, y algunos antibióticos.

Tener diabetes, hipertensión, antecedentes familiares de enfermedad renal o más de 60 años aumenta el riesgo. Las personas con sobrepeso y obesidad también tienen más probabilidades, en parte porque la obesidad se asocia a diabetes, hipertensión y otros trastornos metabólicos.

Síntomas, diagnóstico y cuándo actuar

En los primeros estadios, la enfermedad renal suele ser silenciosa. Cuando se nota, el daño ya suele estar avanzado. Aun así, hay pistas que conviene vigilar y saber en qué momentos piden cita y en cuáles van a urgencias.

Pide cita en los días siguientes si notas

  • Cansancio persistente sin causa clara.
  • Hinchazón de tobillos, pies o párpados por la mañana.
  • Orinar más por la noche de lo habitual.
  • Orina espumosa, que puede indicar pérdida de proteína.
  • Picor generalizado.
  • Náuseas y pérdida de apetito.

Acude a urgencias o llama al 112 si

  • Dejas de orinar o produces muy poca orina en pocas horas.
  • La hinchazón sube rápido en cara, manos o piernas.
  • Te falta el aire, sobre todo al estar tumbado.
  • Notas dolor en el pecho o palpitaciones nuevas.
  • Estás confuso, desorientado o tienes convulsiones.
  • Vomitas de forma repetida y no toleras líquidos.

En la cita, el médico suele pedir un análisis de sangre con creatinina para calcular la TFGe y un análisis de orina para ver si hay proteína o sangre. También puede solicitar una ecografía renal para ver el tamaño y la forma del riñón, y tomar la tensión varias veces.

En España, la Atención Primaria cubre todo este estudio inicial. Si la TFGe cae por debajo de 30 o la albuminuria es alta, el médico de cabecera deriva al nefrólogo, el especialista en riñón. La sanidad pública cubre esa derivación y todo el seguimiento posterior.

Tratamiento para frenar el avance

No existe una cura para la enfermedad renal crónica, pero sí tratamientos que retrasan su avance. El objetivo es mantener el riñón funcionando el mayor tiempo posible.

Los medicamentos más usados pertenecen a dos familias:

  • IECAs (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) y ARA-II (antagonistas del receptor de angiotensina II). Son fármacos para la tensión que, además, protegen al riñón y bajan la pérdida de proteína por la orina.
  • Inhibidores de SGLT2. Se crearon para la diabetes, pero los ensayos clínicos han mostrado que también retrasan la pérdida de función renal y reducen el riesgo de necesitar diálisis.

Otros fármacos que se añaden según los análisis son los diuréticos (para orinar más y bajar la tensión), los quelantes del fósforo (que atrapan el fósforo de la dieta cuando el riñón no lo elimina bien), suplementos de vitamina D y, si hay anemia, eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos.

En el estadio 5, cuando el riñón ya no da más de sí, hay dos opciones para sustituirlo: la diálisis, que limpia la sangre con una máquina o a través del peritoneo (la membrana que recubre el abdomen), y el trasplante renal. La sanidad pública española cubre ambos tratamientos.

Hábitos diarios que cuidan el riñón

Los cambios del día a día pesan tanto como los fármacos:

  • Controlar la tensión. Apuntarla en casa y llevarla a la consulta.
  • Comer poca sal. La sal sube la tensión y hace que el riñón retenga líquido. Mejor condimentar con limón, hierbas y especias.
  • Limitar las proteínas animales según lo que indique el equipo médico. Demasiada proteína obliga al riñón a trabajar más.
  • Evitar el tabaco y el alcohol en exceso.
  • Beber agua de forma regular, salvo que el médico haya limitado la cantidad por retención de líquidos.
  • Caminar o moverse a diario. Hacer 30 minutos de actividad suave ya ayuda al corazón y a la tensión.
  • Cuidar los pies si hay diabetes. Las heridas pequeñas pueden complicarse.

La pauta exacta, cuánta proteína, cuánta sal, cuánta agua, la ajusta el equipo médico según los análisis.

Cuándo pedir ayuda profesional

Pide cita con tu médico de cabecera si:

  • Te han detectado tensión alta o diabetes y aún no te han hecho un análisis de creatinina.
  • Notas cansancio, hinchazón o cambios en la orina que no se explican.
  • Tienes familiares directos con enfermedad renal y nunca te han revisado el riñón.
  • Tomas antiinflamatorios a diario por algún dolor crónico.

Acude a urgencias o llama al 112 si:

  • Dejas de orinar o produces muy poca orina en pocas horas.
  • La hinchazón sube rápido y te cuesta respirar.
  • Notas el corazón muy rápido o dolor en el pecho.
  • Estás confuso o desorientado sin motivo.

Preguntas frecuentes

¿La insuficiencia renal se puede curar?

La aguda, si se trata rápido, muchas veces se recupera. La crónica no se cura, pero se puede frenar mucho con medicación, dieta y control de tensión y azúcar.

¿Una creatinina alta significa siempre fallo renal?

No siempre. La creatinina puede subir por mucho músculo, por algunos fármacos o por una comida reciente. Por eso se mira junto con la TFGe y otros datos.

¿Se puede vivir con un solo riñón?

Sí. Muchas personas donan un riñón y llevan una vida normal. El riñón que se queda aumenta su capacidad de filtrado para compensar.

¿Los antiinflamatorios dañan el riñón?

Tomados de forma puntual y en personas sanas, el riesgo es bajo. Su uso crónico, sobre todo en mayores, diabéticos o con riñón ya tocado, sí puede acelerar el daño renal.

¿Cada cuánto conviene hacerse análisis si tengo riesgo?

Las guías recomiendan al menos un análisis anual con creatinina y orina si hay diabetes, hipertensión o antecedentes familiares. El médico puede pedir más frecuencia según el caso.

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Fuentes

  1. Chronic kidney disease - NHS — NHS, 2026
  2. Chronic Kidney Disease | Kidney Disease | CKD | Medlineplus — NIH/MedlinePlus
  3. Overview | Chronic kidney disease: assessment and management | Guidance | NICE — NICE, 2025
  4. Pharmacological treatment of hyperglycemia in type 2 diabetes. — The Journal of clinical investigation, 2021 · PMID: 33463546
  5. SGLT2 Inhibitor Use in Chronic Kidney Disease: Supporting Cardiovascular, Kidney, and Metabolic Health. — Kidney medicine, 2024 · PMID: 39822934

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